sábado, 11 de marzo de 2017

Intimidad y cielo-.

Mientras tú vagas disuelto entre esporas
mientras alcanzas el cenit con tus hermosas manos
yo vago entre estas calabazas dispersas
que aúnan mi cuerpo a la tierra que me amplía.
Mientras tú discurres pacíficamente entre lentas aguas
de ti ignorantes, yo atravieso el mármol de lo pedestre.
Cuando tú absorbes materias para tu grácil deslizamiento,
cuando tú reanudas sangres para tu íntimo descuartizamiento,
yo asolo avenidas cuya sombra lóbrega me recuerda sutilmente
tu espalda de marinero.
En ti los ojos son verdes y amorfas aguas desnudas,
que la tierra ciega, con tu lento caminar entre densos pinares
de materias difusas, mi cuerpo entrega en cada paso, y en cada jadeo,
un deseo febril de sembradura y adoctrinamiento.
Ahora que me ves, descalzo, hierático, inoportuno,
como es habitual, como es de siempre, presumido y docto,
abotonado hasta la médula radiante, mezclo mi saliva
y mezclo mi odio, hasta disuadir los troncos naturales.
Tú, amigo, que caminas por un sendero ignoto, sin
un solo gemido de angustia.
Tú, rey de oscuras gardenias improcedentes.

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