domingo, 12 de marzo de 2017

Amorosa higuera-.

Oh amorosa higuera
de los siglos de mi infancia, abrupta
y abisal, repleta de signos enquistados,
que asumían su recinto en sagrado
corazón intacto. Higuera
de mi niñez, reflejo en mi espejo sin incertidumbre,
agua mineral corriendo libertina, indescifrable,
aquel, aquel que llena la vida
de sombras habitadas, oh higuera
de mis demonios, ángel estricto que derrama
su azul de lengua oceánica.
Yo te toqué, te palpé, con música
melodías en mis labios, en mis ojos desvanecidos,
en las lagunas de sombras que buscaron
el signo en tu apertura de cortezas y llantos,
tan inmaduros. Te tuve
tanto tiempo entre mis brazos, amorosa,
amante higuera, que me crecieron solas
las almendras gigantes y el cielo se llenó
de solas y hermosas gargantas.

©
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